El centro tecnológico zamorano muestra a alumnos y centros de FP de Castilla y León el funcionamiento de robots sociales, adaptaciones diseñadas en impresoras 3D, plataformas para la rehabilitación tras un ictus, andadores inteligentes, bidés asistidos y otras tecnologías de los cuidados
Conectar el talento con la empresa, la tecnología y la innovación en el sector de la salud y los cuidados. Ese es el objetivo de un proyecto que desarrolla el clúster SIVI (Soluciones Innovadoras para la Vida Independiente) en el HUB de la Aldehuela de Zamora. En esas instalaciones semillero de tecnología de los cuidados desde finales del pasado mes de enero y hasta mediados de marzo se desarrollan una serie de talleres que pretenden explicar a los futuros ingenieros, técnicos, cuidadores y trabajadores de los servicios sociales cómo funcionan los robots sociales y las últimas tecnologías al servicio de los cuidados.
En las instalaciones del HUB de la Aldehuela se han programado para ello hasta once talleres con alumnos de centros universitarios y de formación profesional a los que se muestra el funcionamiento y las aplicaciones, por ejemplo, del robot NAO a la hora de que los mayores hagan gimnasia y ejercicio físico; o de una plataforma integral de rehabilitación física y cognitiva que utiliza realidad virtual, inteligencia artificial adaptativa y el internet de las cosas para ayudar a la recuperación tras sufrir un ictus.
Son dos de las tecnologías que se muestran a quienes en el futuro tendrán la responsabilidad de ayudar en los cuidados o diseñar nuevos apartados que permiten mejorar la calidad de vida de quienes sufren algún tipo de discapacidad, temporal o permanente. Para ponerse en su piel, en el HUB de la Aldehuela también disponen de distintos aparatos que simulan algunas de esas discapacidades. También cuentan con adaptaciones específicas y hechas a medida en impresoras en tres dimensiones.
Son dos de las tecnologías que se muestran a quienes en el futuro tendrán la responsabilidad de ayudar en los cuidados o diseñar nuevos apartados que permiten mejorar la calidad de vida de quienes sufren algún tipo de discapacidad, temporal o permanente. Para ponerse en su piel, en el HUB de la Aldehuela también disponen de distintos aparatos que simulan algunas de esas discapacidades. También cuentan con adaptaciones específicas y hechas a medida en impresoras en tres dimensiones.
Los alumnos cursan ciclos formativos de Atención a personas dependientes, Integración social y Auxiliar de enfermería y estudios de grado de Terapia ocupacional, Enfermería, Ingeniería Mecánica, Ingeniería de Materiales o Biomedicina, siempre buscando ese doble perfil que aúna la parte técnica y de ingeniería de quienes en el futuro van a diseñar nuevas soluciones innovadoras y la parte social de quienes van a ser cuidadores y van a estar en contacto directo con las personas que utilicen esa tecnología para mejorar su calidad de vida en el día a día.
Comida hecha con impresora para los problemas de disfagia
En uno de los talleres han sido técnicos de Aspaym los que han mostrado a los alumnos los materiales que han diseñado con impresoras 3D adaptados a personas con discapacidad física o con problemas de movilidad, como una escuadra y un cartabón diseñados para quienes tienen problemas a la hora de sujetar esos elementos.
Las adaptaciones diseñadas con impresoras en tres dimensiones se personalizan para cada alumno y Aspaym las tiene disponibles de forma gratuita para todos los centros educativos que las soliciten, según explica uno de los técnicos, Cristian Pascual.
Es un ejemplo de los proyectos tecnológicos de esa asociación sin ánimo de lucro integrada en el clúster SIVI. Igualmente, trabaja con impresoras 3D para elaborar comida fácil de digerir para personas con problemas al tragar o al masticar alimentos.
Todos esos avances se los han enseñado en una de las sesiones del proyecto “Talent future care&health” del HUB de la Aldehuela a estudiantes llegados desde Burgos, donde cursan Terapia ocupacional. Los alumnos han trabajado por grupos y la técnico de Intras Sofía Ballesteros les ha asignado a los alumnos distintos roles, de personas mayores, familiares o profesionales para tratar de detectar necesidades del usuario e intentar ver cómo les dan solución a través de tecnologías innovadoras.
En ese juego de roles han utilizado igualmente un chatbot que, con inteligencia artificial, ha adoptado el rol de profesionales sanitarios y del área tecnológica.
En definitiva, se trata de despertar la inquietud de los jóvenes y futuros profesionales del sector tecnológico y de los cuidados por un campo en el que aún hay mucho por mejorar como es el de la innovación aplicada a la calidad de vida de los mayores, en una iniciativa intergeneracional con base tecnológica.
Fuente: La Opinión de Zamora
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